Numa
casa portuguesa fica bem
pão e vinho sobre a mesa.
Quando à porta humildemente bate alguém,
senta-se à mesa co'a gente.
Fica bem essa fraqueza, fica bem,
que o povo nunca a desmente.
A alegria da pobreza
está nesta grande riqueza
de dar, e ficar contente.
Quatro paredes caiadas,
um cheirinho á alecrim,
um cacho de uvas doiradas,
duas rosas num jardim,
um São José de azulejo
sob um sol de primavera,
uma promessa de beijos
dois braços à minha espera...
É uma casa portuguesa, com certeza!
É, com certeza, uma casa portuguesa!
No conforto pobrezinho do meu lar,
há fartura de carinho.
A cortina da janela e o luar,
mais o sol que gosta dela...
Basta pouco, poucochinho p'ra alegrar
uma existéncia singela...
É só amor, pão e vinho
e um caldo verde, verdinho
a fumegar na tigela.
Quatro paredes caiadas,
um cheirinho á alecrim,
um cacho de uvas doiradas,
duas rosas num jardim,
um São José de azulejo
sob um sol de primavera,
uma promessa de beijos
dois braços à minha espera...
É uma casa portuguesa, com certeza!
É, com certeza, uma casa portuguesa!
Una Casa Portuguesa
En una casa portuguesa se
está bien
con pan y vino sobre la mesa.
Cuando alguien llama a la puerta humildemente,
se sienta a la mesa con su gente.
Está bien esa debilidad, está bien,
que el pueblo nunca desmiente.
La alegría de la pobreza
esta nuestra gran riqueza
de dar, y estar contentos.
Cuatro paredes encaladas,
un olorcillo a romero,,
un montón de uvas doradas,
dos rosas del jardín,
un San José de azulejo
bajo un sol de la primavera,
una promesa de besos
dos brazos que a mi me esperan ...
Es una casa portuguesa, por supuesto!
Es, por supuesto, una casa portuguesa!
En la humilde comodidad de mi casa,
hay una hartura de cariño.
La cortina de la ventana y la luz de la luna,
más como el sol que se disfruta
Basta poco, muy poquito para alegrar
una existencia única...
Es sólo el amor, el pan y el vino
y un caldo verde,
humeando en el cuenco.
Cuatro paredes encaladas,
un olorcillo a romero,
un montón de uvas doradas,
dos rosas del jardín,
un San José, un azulejo
bajo un sol de la primavera,
una promesa de besos
dos brazos que a mi me esperan ...
Es una casa portuguesa, por supuesto!
Es, por supuesto, una casa portuguesa!
Hoy traemos a nuestro rincón un fado portugués interpretado por
quien es para muchos la reina del fado: Amalia Rodrigues.
Pero no la publicamos en el rincón sólo por ser una canción muy bonita, (y he
de reconocer que el fado es una de mis debilidades musicales), sino por la
sencillez y pureza de los sentimientos que pretende expresar.
En un mundo tan lleno de
artificio, apariencia, falsedad y hostilidad, es bonito pensar en la
hospitalidad sencilla, en la apertura de puertas sin esperar nada a
cambio, en poder ofrecer lo poco o mucho que se tenga y ser lo
suficientemente sencillos para también ser capaces de aceptarlo.
El otro día me preguntaban qué
cosas eran las que mas me cautivaba de la gente, y entre ellas contesté
que la hospitalidad y la generosidad. Con mis mejores amigos me siento
siempre aceptado y bienvenido, y me gusta invitarlos y que me inviten, a
vivir parte de sus vidas, a ser parte de ellas...
Esta canción la escuché siendo
un adolescente y deseé que todas las casas fueran "uma casa portuguesa",
lo deseo para la mía (esta web quizás sea una ventana que abro) y también
para las vuestras a las que espero asomarme, al menos, a través de la
pantalla del ordenador.