|
|
|
|
Toledo
Aunque la leyenda habla de
Hércules como fundador de la ciudad de Toledo, las excavaciones realizadas
hablan de una ciudad celtíbera que llegó a ser una importante región
carpetana. En el año 192 a.C. la ciudad fue tomada por el romano Marco Fulbio
Nobilior, que construyó Toletum sobre estas ruinas carpetanas. |
| |
Desde el siglo V, los pueblos bárbaros invaden el Imperio Romano en distintas
ocasiones, los alanos la ocuparon en el 411 pero acabó bajo el dominio
visigodo siete años más tarde.
En el año 569, Atanagildo instala su Corte en Toledo y con el rey Leovigildo
pasa a ser capital del reino hispano-godo, el primer Estado peninsular
independiente. Durante esta etapa visigoda (que abarcaría los siglos VI-VIII)
la ciudad se distingue como urbe de concilios y episcopal, adquiriendo así
gran importancia civil y religiosa.
Destaca de este periodo
la conversión de Recaredo al catolicismo en el III Concilio de Toledo y la
fortificación de la ciudad durante el siglo VII, amurallamiento atribuido a
Wamba. |

|
| |
|
En el 711 se produce
la conquista árabe y Toletum pasó a ser llamada "Tulaytulah", pero la
ocupación tardó en realizarse. En el año 807 el emir de Córdoba quería
someter a la sublevada población mozárabe y un enviado de éste realizó un
banquete en el palacio del gobernador, un festín que acabó con la
decapitación de cinco mil toledanos, sus cuerpos fueron arrojados al foso
y el suceso pasó a ser conocido como "La Jornada del Foso". |
|
 |
En el año 1085 se produce con Alfonso VI la reconquista
cristiana y el rey hace de Toledo una ciudad tolerante entre las culturas
establecidas en la ciudad, cristianos, musulmanes y judíos conviviendo
pacíficamente con sus respectivas iglesias, mezquitas y sinagogas.
Durante el reinado
de Alfonso X El Sabio (siglo XIII) se establece, con fines más
intelectuales que didácticos, la Escuela de Traductores. Transcripciones
de textos árabes y judíos y traducciones de obras del pensamiento griego
hacen de Toledo centro intelectual europeo, ya que gracias a estas nuevas
versiones el mundo occidental tiene acceso al saber musulmán y hebreo y
redescubre los clásicos helénicos. |
|
| |
|
En el siglo XIV la
tranquila convivencia de las tres culturas va desapareciendo poco a poco,
la persecución a los judíos y el afán por su cristianización provoca el
origen del Tribunal de la Santa Inquisición que castigaba con crueles
métodos a todo aquel que se hallara fuera de la fe cristiana; los procesos
de herejía y contra las creencias judías se extienden hasta que en 1492
los Reyes Católicos imponen la expulsión de los judíos, establecidos en
Toledo desde la época visigoda y con residencia permitida en el barrio
judío sólo a cambio de los debidos tributos. |
|
La Corte, itinerante
según sus necesidades, se estableció en varias ocasiones en Toledo y
durante el reinado de Carlos I, tras la derrota de los comuneros que
rechazaban la política imperial, la ciudad se convierte en Sede del
Imperio. Toda una época de esplendor hasta que en 1563 Felipe II traslada
definitivamente la capital de la Corte a Madrid; es entonces cuando Toledo
pierde fuerza política y el privilegio que tenía de la monarquía.
Comienza en aquel
momento una gran decadencia en la que crisis y epidemias se apoderan de la
ciudad, la industria desciende y las casas señoriales pasan a ser
propiedad de diversas órdenes religiosas. El siglo XVII devolvió un poco
de prosperidad a la ciudad con a la Ilustración, que otorgó a la urbe una
recuperación económica gracias a la Compañía de Fábricas y Comercio y a la
Fábrica de Armas, y gracias también al impulso del cardenal Lorenzana por
enseñar un oficio a la ociosa y pobre población; pero el siglo siguiente
se volvió a ensañar con Toledo y las guerras de Sucesión y de la
Independencia dejaron sus huellas destructoras. |
 |
 |
Durante el siglo XIX Toledo vive una época de
desarrollo con la inauguración del ferrocarril, el suministro de agua
y las centrales eléctricas a la ribera del Tajo; En la Guerra Civil
(1936-1939) queda en zona republicana y Franco realiza el rescate de
los sublevados encerrados en el Alcázar, que queda en estado ruinoso.
Tras la guerra la
ciudad comienza a expandirse fuera de las murallas y actualmente, como
capital de Castilla-la Mancha y con la declaración de la UNESCO como
Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986, emprende con vital energía
una nueva etapa en su Historia. |
|
 |
|
REFLEXIÓN:
Una de las
numerosas y hermosas leyendas de Toledo, nos habla acerca de la figura
de judíos sefarditas que regresan al Toledo de sus ancestros en busca
de las raíces de sus padres y de las suyas propias. Como un tesoro que
nunca se olvida, la LLAVE ha pasado de generación en generación con la
serena turbación de encontrar aquella casa y la cerradura que la
guarda. Base de la leyenda y también de libros y novelas. |
|

(haz click sobre la imagen para dar un paseo
por Toledo) |
Omitiremos aquí
juicio alguno acerca de la Ciudad de las Tres Culturas, elementos hay
para informarse sobradamente sobre ello, desde diversos puntos de
vista y de criterios.
Pero sí vamos a tomar esa LLAVE
metafóricamente, que no es otra que la llave que todos tenemos de
nuestro interior, de nuestra historia, de nuestras vivencias y de
nuestros secretos. Son muchas las ocasiones en las que dejamos bien
oculta y guardada esa llave, casi ni queremos saber de ella porque
sabemos a ciencia cierta que nos va a hacer rememorar PUERTAS que
quedaron cerradas, abandonadas u olvidadas, voluntariamente o no.
Puertas que nos facilitan el acceso a esa multiplicidad de
sentimientos encontrados que se van mezclando hasta difuminarse unos
con otros bajo ese comodín que llamamos olvido.
|
|
Sí, cada uno de
nosotros sabe perfectamente dónde está esa “llave” y qué “puertas”
abre, quizás cuando la generación de sentimientos que van supliendo
unos a otros nos deje la suficiente claridad como para VOLVER con
“serena turbación” al encuentro de los más antiguos; podremos ver, con
sorpresa, que aquellos viejos, y que estos nuevos, son en sí mismos
complementarios de una misma realidad: LA NUESTRA; y que, pese a todo,
debemos comprender que el olvido, no es capaz de acallar lo
inolvidable.
Y que ese sentimiento profundo, positivo o no, estará
con nosotros siempre, y en nosotros está encontrar la parte de él que
nos sirvió para ser diferentes, y, probablemente, mejores.
F.J.P.
2007
|
|
|
|
|