
Durante el camino de nuestra vida, encontraremos
dificultades. problemas e incluso fracasos. El
secreto está en saber encontrar una oportunidad de
crecimiento en cada revés, en saber ver que existe
la opción de convertirlo en un cambio a mejor. Cada
instante que pasamos recreándonos en nuestros miedos
o absortos en los problemas, es tiempo muy valioso
que le estamos robando a nuestro futuro y a nuestro
crecimiento, es tiempo que postponemos el momento de
ponernos en movimiento y encontrar la salida.
Tengo una buena amiga que valora a la gente por el
número y tipo de dificultades que han afrontado en
la vida y la manera en que han salido de ellas. No
se deja impresionar por los oropeles del éxito
cuando éste ha sido "demasiado fácil". El éxito no
está tanto en la posición que uno alcanza como en la
disposición que uno tiene. Cada dificultad, cada
problema es una lección que podremos utilizar en el
futuro, es una oportunidad de crecimiento y
sabiduría.
Da igual la edad, la cultura, la posición económica
o la social; siempre encontramos gente infeliz sin
motivos aparentes pero que se queda enganchada a
problemas aún no ocurridos o a frustraciones ya
pasadas. También encontramos ejemplos de alegría en
personas que no están viviendo su mejor momento, que
pese al fracaso o la adversidad se atreven a seguir
intentándolo y viviendo.
Valen mas los intentos fallidos que la comodidad de
no intentarlo. Cada fracaso nos enseña algo nuevo
que podemos aplicar en el siguiente intento o cuando
menos lo imaginamos. Un fracaso es un resultado
diferente al que esperábamos, y a veces pasado algún
tiempo, llegamos a entender que ese era el resultado
que en aquel momento más necesitábamos. Podemos
entenderlo así y aceptar con agradecimiento la
lección para seguir viviendo o frustrarnos por no
haber obtenido lo que queríamos, tirar la toalla y
dejar de intentarlo por miedo al "fracaso, o
simplemente comodidad.
La comodidad, el miedo, la preocupación o la
inseguridad no son mas que barrotes imaginarios de
una jaula que nos impide volar y disfrutar de una
vida plena, que nos hace creer que somos aves de
corral cuando en realidad somos halcones. Tú decides
el momento de desplegar tus alas.
Feliz vuelo y feliz semana.
ECB noviembre 2008