Cervantes en su prólogo al “desocupado lector” explica que toda la obra “es
una invención contra los libros de caballerías” y que su intención es
“deshacer la autoridad y cabida que en el mundo tienen los libros de
caballerías”.
La Mancha, el escenario de las hazañas del Quijote, es una ironía de
Cervantes, ya que sería
un enclave en el cual se esperaría la ausencia de
cualquier paisaje digno de un libro de caballerías.
El autor en otra parte del prólogo describe su obra como :
“....una leyenda seca como un esparto, ajena de invención, menguada de
estilo, pobre de conceptos y falta de toda erudición y doctrina, como veo
que están otros libros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de
sentencias de Aristóteles, de Platón, y de toda la caterva de filósofos que
admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres leídos, eruditos y
elocuentes.....”
Posiblemente la clave de su éxito esté en el hombre, lo que más importaba a
Cervantes. Todos los hombres son Don Quijote y Sancho, con sus mismos
anhelos, grandezas y miserias. Todos los hombres viven la ficción de vivir y
saben que son hijos de sus obras. La Universalidad del Quijote demuestra la
igualdad de todos los hombres.