Julian Beever, nuestro protagonista de
hoy, es un artista británico que se dedica a dibujar con tiza en las
aceras, consiguiendo un efecto 3D con el que desafía las leyes de la
perspectiva, a este método que consigue generar una ilusión óptica se le
llama anamorfosis.
Como muestra de sus dibujos os traigo aquí
este video en el que aparecen sus trabajos más conocidos y que sin duda
son capaces de jugar con nuestras percepciones, ya que de un dibujo plano
pintado con tiza en una acera es capaz de hacernos ver una imagen que
transgrede las dos dimensiones, para llevarnos al mundo de la tercera
dimensión y ver cosas que desde el punto de vista objetivo no son reales.
La única forma de salir de este “engaño” sería el poder ver las pinturas
directamente y sobretodo ver el proceso de su creación.
Si enjuiciamos estas pinturas solo con la
información recibida por nuestros ojos, seguro que vamos a tener una
percepción equivocada, ya que nos vamos a creer las imágenes que el autor
quiere que veamos.
En nuestra vida, en muchas ocasiones
juzgamos situaciones y personas basados en nuestras percepciones, lo que
nos lleva a considerar como "el absoluto" al relativismo de “nuestra
verdad”, es decir creamos nuestras opiniones desde nuestra vivencia
personal y con la información disponible, que en la mayoría de los casos
no es completa. Nuestra verdad (me refiero a nuestra opinión,
nuestros juicios, nuestras filias y nuestras fobias) no es la verdad
absoluta, es una verdad relativa, la nuestra, que está condicionada por la
información que tenemos y por nuestras percepciones y que sin duda es
diferente a la de los demás.
Basados en este hecho, cuando discrepamos
con alguien en algo, si tenemos esto en cuenta nos puede ayudar mucho a
entender posturas y opiniones que de otra forma serían incomprensibles
para nosotros desde los ojos de nuestra verdad relativa y que podrían
incluso llegar a ser ofensivas desde esta perspectiva.
El hecho de ir por la vida intentando
entender las verdades relativas de la gente con la que nos relacionamos
(amigos, familia, compañeros de trabajo), sobretodo desde la escucha y la
empatía nos lleva a tener una postura de tolerancia apartando de nosotros
cualquier sentimiento ofensivo hacia el que no piensa o actúa igual que
nosotros.
Cuanto más tolerancia tengamos con “las
verdades” de las demás y más pongamos de nuestra parte por entenderlas
más paz interior tendremos y más felices seremos.