Rincón arquitectónico

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El Modernismo Catalán (Modernisme Catalá)

Contexto histórico
La época del modernismo se sitúa a final del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando los efectos de la revolución industrial ya se notaban en toda Europa. Es un momento que nace con importantes avances tecnológicos y grandes descubrimientos (el ferrocarril, la electricidad, etc.) que transformaron profundamente el estilo de vida y la sociedad.
El arte también experimentó grandes cambios: la arquitectura anteriormente se limitaba a imitar los estilos del pasado, la nueva arquitectura modernista rompe con esas limitaciones y crea un nuevo estilo con nuevas formas, técnicas y materiales. El modernismo no se limitó a ser tan solo un estilo artístico si no que se manifestó en el ámbito literario, musical, artes gráficas, orfebrería, etc.

 

Delimitación geográfica del estilo
El modernismo no es un estilo exclusivo de Barcelona y el territorio catalán. Se desarrolló en los países occidentales europeos como el estilo llamado
Sezessionstil en Austria, Floreale en Italia, Style 1900 en Bélgica, Jugendstil en Alemania, Modern Style en Inglaterra y Art Nouveau en Francia.

El modernismo en Cataluña

El Modernismo en Barcelona y Cataluña tiene una personalidad propia: un estilo que combinaba los símbolos tradicionales y nacionales catalanes con referencias a la arquitectura nórdica, medieval (pero no

 
imitándolos si no reinventándolos) y al avance tecnológico, que asumió el uso de nuevos materiales como el hierro laminado, vidrio industrial y hormigón, o el perfeccionamiento de la construcción en ladrillo tradicional.

Los arquitectos
La figura de Antoni Gaudí preside el modernismo catalán, pero
Gaudí sobrepasa los límites de la corriente modernista con una obra más expresiva y simbólica.

Los verdaderos prototipos de arquitectos modernistas son Lluís Doménech i Montaner, de estilo más decorativista, y Josep Puig i Cadafalch con un arqueologismo culto y un alto nivel de calidad y originalidad arquitectónica. Unos 80 arquitectos más completan la lista que hizo del modernismo el verdadero renacimiento de Barcelona.

  "El Renacimiento" de Barcelona: El Modernismo

La arquitectura modernista fue un fenómeno principalmente urbano y burgués. El modernismo es un estilo que ha marcado Barcelona con un signo diferencial por encima de la pura estética. Sus calles son un museo de la arquitectura y las artes plásticas. Los estucados, mosaicos y vitrales permiten reconstruir los años entre la Exposición Universal de 1888 y la primera década del siglo XX, años en los que el modernismo se convirtió en un arte cotidiano que ayudó al crecimiento de Barcelona y permitió que los objetos más vulgares se convirtiesen en arte.

La euforia del cambio de siglo y la voluntad renovadora posibilitó la utilización social del arte en una arquitectura anónima y popular que dignificaba cualquier obra: las panaderías, pastelerías, farmacias o tiendas fueron tratadas con el mismo respeto decorativo que las grandes casas de la burguesía. El 1909 la revista "L'Esquella de la Torratxa" resumía la fiebre modernista "Barcelona ha sido llamada a ser la Atenas del Modernismo". El modernismo en Barcelona y sus alrededores podríamos compararlo como el renacimiento en Florencia.

REFLEXIÓN (para verla en catalán haz click aquí):

 

Sin duda cuando alguien recorre los edificios emblemáticos de Barcelona con la mirada atenta, la impresionante obra modernista no puede dejar a nadie indiferente. No es preciso un conocimiento previo, como sucede siempre, la genialidad que impregna una obra se destila a sí misma sin interpretaciones previas.

Podemos pensar entonces que deben de existir algunos resortes que apenas imaginamos, los cuales nos hacen presentir y sentir íntimamente un mensaje de gran calado, que motiva esencialmente los sentimientos conocidos y desconocidos.

Muchas veces lo que se nos aparece distinto, extraño, novedoso, despierta ciertas reticencias que no son más que la resistencia al cambio, que la apertura del alma a nuevas sensaciones. Esto mismo pasó con los modernistas, y, muy particularmente con Antoni Gaudí (más allá de las implicaciones sociales: nacionalistas, burguesas y religiosas).

 

De donde se infiere sin dificultad una magnífica lección para todos y cada uno de nosotros; y es, básicamente, que en demasiadas ocasiones oponemos los prejuicios y una estrecha escala de valores ante la percepción de lo nuevo, de aquello a lo que no estamos acostumbrados. Y, no es menos cierto, que, con el tiempo, las más de las veces acabamos por comprender que estábamos en un cómodo error de apreciación o simplemente en una, también cómoda,  obstinación.

(haz click sobre la imagen para dar un paseo "modernista")

¿Cuántas veces si no, hemos descubierto que lo que estimábamos malo, se convirtió con el tiempo en el más útil de los regalos? Seamos pues, los primeros en saber que podemos estar equivocados, y que de la confusión, pacientemente, se va destilando la verdad, una verdad en continuo crecimiento, como nuestro corazón. No pongamos trabas a la razón, porque es el único medio de que la alienación no se adueñe de nosotros. Es decir, de que nuestra mente, no se caracterice nunca, por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.

                                                                                      F.J.P. 2007

 

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