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Lluvia
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El rincón de esta semana va dedicado al protagonista de esta semana
pasada y que nos ha acompañado por toda España de forma más o menos
constante durante estos días que hemos tenido para descansar
coincidiendo con la Semana Santa.
Centrándonos
en este fenómeno atmosférico:
La lluvia, en su
caída, se distribuye de forma irregular: una parte es aprovechada para
las plantas, otra parte hace que los caudales de los ríos se incrementen
por medio de los barrancos y escorrentías que, a su vez aumentan las
reservas de pantanos y de embalses y otra parte se infiltra a través del
suelo, y discurriendo por zonas de texturas más o menos porosas forma
corrientes |
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subterráneas que van a parar o
bien a depósitos naturales con paredes y fondos arcillosos y que
forman los llamados yacimientos o pozos naturales (algunas veces
formando depósitos o acuíferos fósiles, cuando se trata de agua
acumulada durante períodos geológicos con un clima más lluvioso), o
acaban desembocando en el mar. La última parte se
evapora antes de llegar a la superficie
por acción del calor.
En definitiva, estamos hablando de
un ciclo necesario para la vida, por lo que podríamos aclamar:
¡Bendita lluvia! |
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Una vez dicho esto, y recordando las
imágenes vividas la semana pasada en diferentes ciudades, entre ellas
Sevilla, famosa por su tradición procesional durante la Semana Santa, no
puedo sino revivir los llantos de aquellos que han esperado durante todo
el año el día en el que a su hermandad le toca salir en procesión para
finalmente ver truncada su ilusión por la lluvia.
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La reflexión que
traigo a este foro no está en relación ni con lo beneficioso del
agua sobre la tierra ni sobre el hecho de que su presencia "aguase"
las ilusiones depositadas por muchos de poder ver a esa imagineria
religiosa recorriendo las calles de muchas ciudades españolas, si no
más bien al hecho de cómo enfrentarse a estas situaciones:
desesperanza, llanto, frustración...
En la vida, ante circunstancias
adversas, como es la pérdida de un ser querido, un fracaso, una
enfermedad, una disputa... tenemos la libertad de elegir cómo
afrontarla. A veces no podemos elegir lo que nos pasa, pero si
podemos elegir como afrontar lo que nos pasa. Volviendo al ejemplo
de hoy, en nuestras manos estaba el llorar por la frustración o por
el contrario podríamos elegir el empezar a pensar en el próximo año
con ilusión |
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la esperanza de que en la próxima ocasión no llueva, así como
también en valorar esos momentos de convivencia y fraternidad
vividos durante la preparación previa...
Que en esta semana que comienza
uses tu libertad para afrontar con esperanza y una actitud positiva
todas aquellas situaciones en las que lo puedas elegir, empezando
por la vuelta al trabajo.
Yo ya he elegido
¡Feliz semana!
LH Abril 2011 |
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