Rincón musical

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   LÍA (Ana Belén)

 

Ana Belén es el nombre artístico de María del Pilar Cuesta Acosta, nacida en Madrid el día 27 de mayo de 1951, en la madrileña calle del Oso, en la glorieta de Embajadores del castizo barrio de Lavapiés.

Desde muy pequeña mostró inclinaciones musicales. Participaba en espacios radiofónicos, en uno de los cuales la descubrió un cazatalentos. A los doce años grabó su primer single. Paralelamente, comienza su preparación como actriz en la Escuela Teatro Estudio Madrileño.

 

Pero, ¿quién es exactamente ella? Yo puedo ser muchas cosas, pero ciertamente hay una cosa que no soy: yo no soy intérprete de canciones estúpidas o triviales, ha declarado. Cantante y actriz hasta la médula, se describe a sí misma como una persona seria que intenta trabajar seriamente.

Su larga carrera artística se inició cuando, animada por Doña Paquita, profesora suya del colegio, se presentó a un concurso musical que se celebraba en la radio, concretamente en Radio Nacional de España. Allí acudió con su madre, pero no ganó.

Sin embargo, su participación le serviría para introducirse en el mundo del espectáculo. De hecho, fue a la edad de 13 años, cuando la entonces desconocida Mª Pilar grabó su primera canción, Agamipú.

Ana Belén, que siempre fue una niña muy amante del séptimo arte, también comenzó a hacer sus pinitos en el cine como protagonista, (al estilo niña-prodigio de Marisol), de la película Zampo y yo, dirigida por Luis Lucía.

Ana Belén pronto se convertiría en el sueño de muchas jóvenes españolas de la época, debido a que sus orígenes humildes no fueron impedimento para ella a la hora de triunfar. Pero en su vida laboral, todavía le quedaba mucho por recorrer. Ya se sabe, más difícil que conquistar, es conservar. Por eso, poco después de adentrarse por primera vez en el mundo del cine y de la canción, decidía estudiar interpretación en un sentido más reglamentado. Ésta es la clase de profesión en la que nunca paras de estudiar, ha manifestado la propia Ana Belén.

 

 

Nuestro amigo FJP me ha hecho recordar con esta bonita presentación que nos ha enviado, y que compartimos con vosotros (haz click sobre la imagen para verla), esta preciosa canción maravillosamente interpretada y sentida. Es una canción que me inspira tranquilidad y ternura  y me hace reflexionar sobre la generosidad y el amor. Cuando lías tus sentimientos, tus emociones y tu corazón con los de alguien, cuando compartes estas cosas, o mejor, cuando dejas de poseerlas por que las has dejado liadas en el corazón de la otra persona, no pierdes, al contrario, ese vacío que podría haber quedado se llena con un sentimiento inconmensurable de plenitud y de gozo que no más que eso a lo que llamamos felicidad. Este “lía” es un lía de generosidad, es un lía de no esperar nada a cambio, es un lía de querer porque sí, es un lía verdadero que da sentido al despertarse cada mañana y a enfrentarnos a la vida con alegría y con ilusión, con energía y esperanza. A veces

nos asusta este liarse, nos asusta hacernos vulnerables en ese “darse uno mismo”, incluso aunque nos lo

estén pidiendo, como lo pide Ana Belén en su canción:

Lía, con tu pelo un edredón
de terciopelo,
que me pueda guarecer
si me encuentra en cueros al amanecer.
Lía entre tus labios a los míos
respirando en el vacío aprenderé
como por la boca
muere y mata el pez.
Líaste la raya
que enmaraña mi razón.
Que te quiero mucho
y es sin ton ni son.
Lías cada día con el día posterior
y entre día y día.
Lía con tus brazos
un nudo de dos lazos,
que me ate a tu pecho amor.
Lía con tus besos
la parte de mis sesos
que manda en mi corazón.

Lías tus miradas a mi falda
por debajo de mi espalda digo yo

que mejor que el ojo
pongas la intención.

Líame a la pata de la cama

 (Haz click dos veces sobre la imagen si quieres ver el vídeo)

 

 

no te quedes con las ganas de saber
cuanto amor nos cabe
de una sola vez.
Lías cigarrillos de cariño y sin papel,
para que los fume dentro de tu piel.
Lía la cruceta de esta pobre marioneta
y entre lío y lío, Lía lía.
Lía con tus brazos
un nudo de dos lazos
que me ate a tu pecho amor.
Lía con tus besos
la parte de mis sesos
que manda en mi corazón.

Lías cada día con el día posterior
y entre día y día.
Lía con tus brazos
un nudo de dos lazos,
que me ate a tu pecho amor.
Lía con tus besos
la parte de mis sesos
que manda en mi corazón.
Lía con tus brazos
un nudo de dos lazos,
que me ate a tu pecho amor.
Lía con tus besos
la parte de mis sesos
que manda en mi corazón.

 

Ante esto solo podemos rendirnos y “liarnos a la persona amada” en un acto de generosidad anteponiéndola a nosotros mismos, abriendo nuestro corazón y dándolo sin esperar nada a cambio y siempre con la misma frescura y entusiasmo de una primera vez, dejando siempre fuera de nuestro "lío" al que es el mayor enemigo del amor, la familiar rutina.

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