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Las Pirámides de Egipto
Las pirámides de Egipto construidas hace mas
de 4 000 años, son la maravilla más antigua y la única que se conserva.
Sirvieron como tumba a los faraones egipcios, cuyos cuerpos momificados se
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rodeaban de tesoros y objetos personales.
Erguidas sobre la arena del desierto, las pirámides de Egipto, esbeltas
majestuosas, son algo más que un templo y una
tumba. Ante ellas, y
especialmente a la Gran Pirámide, se
tiene la impresión de hallarse en presencia de un monumento que guarda en sus
entrañas secretos trascendentales muy estrechamente relacionados con su
estructura.
Como en Babilonia y en América, en Egipto
las pirámides eran templos erigidos a la gloria de un dios, templos para
complejos rituales de muerte y de nacimiento, y al tiempo |

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monumentos al conocimiento de un pueblo
mucho menos ignorantes de lo que los historiadores creían. Hasta los
arqueólogos más irracionalmente racionalistas se han rendido a la
evidencia : en sus medidas esta reflejado el conocimiento matemático y
astronómico de una ciencia incomprensible hace seis o siete mil años
atrás. |
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| Estamos,
pues, frente a algo más que una tumba. En esa montaña formada por dos
millones seiscientos mil bloques de piedra, acarreados y ensamblados quien
sabe como, con un volumen total de más de dos millones y medio de metros
cúbicos y un peso superior a los siete millones de toneladas, la Gran
Pirámide es un templo religioso y científico y tal vez, sea también una
tumba
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Al mirar una pirámide, lo primero
que me inspira, a parte por supuesto de lo que es el disfrute de una
obra grandiosa y de preguntarme cómo fue posible que en aquella época
se construyese una obra de ingeniería tan espectacular, es una
sensación de lejanía casi infinita, incluso estando en la misma
pirámide, tocando la misma piedra con la que está construida. Esta
lejanía, es la lejanía temporal, los miles de años que nos separan de
su construcción y en cierta forma de su sentido.
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Solo vemos una parte de lo que lo que fue la
civilización más avanzada de su época, es decir, solo un recuerdo, una
joya arquitectónica, pero al fin y al cabo solo un recuerdo. De la
misma manera que el tiempo va pasando por nuestra vida se van
acumulando recuerdos, recuerdos que nos enseñan, recuerdos que nos
angustian, recuerdos que nos amargan, recuerdos que nos llenan de
felicidad. ¿Qué seria nuestra vida sin recuerdos? ¿Qué serian para
nosotros los egipcios si no nos los recordaran sus pirámides? Desde mi
personal percepción y con la intención de hacer una aproximación hacia
el concepto de la felicidad, los recuerdos tienen un papel básico, ya
que la recreación de situaciones negativas pasadas enraizadas en
nuestro |
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ser pueden llevarnos a la
desesperación y a la depresión, y para eso el ser humano tiene un
mecanismo de defensa muy eficaz que es el olvido y verlos como si de
las pirámides se tratasen, como hechos lejanos y casi “ajenos” a
nosotros. Relacionado en cierta forma con este tipo de recuerdos
negativos está el remordimiento, que al contrario que los anteriores,
tiene una función de crecimiento y aprendizaje personal ya que nos
dirige para que en situaciones futuras no volvamos a tropezar en los
mismos errores, siempre que no cayésemos en una escrupulosidad extrema
que nos haría la vida insoportable, a nosotros y a los que nos rodean.
Pero por otro lado ¡cómo somos
capaces de recrearnos en un momento feliz pasado! ¡Cómo en momentos de
desánimo los recuerdos nos devuelven la energía que necesitamos para
vivir, para ser felices! La infancia es la verdadera patria de las
personas, hemos de llenarla de bellos recuerdos.
Revive y guarda aquellos recuerdos
que te pueden hacer vivir y olvida y
sacúdete de aquellos que por su carga negativa solo
pueden producirte infelicidad, no te castigues con ellos, ya se
encargará el mundo de recordártelos.
LH
2007
Localización de las pirámides por vía satélite
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