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La Piedad (Miguel
Ángel)
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| Miguel
Ángel Buonarroti, considerado un genio del Renacimiento y del arte universal , fue
arquitecto, pintor, escultor, y poeta. Nació el 6 de Marzo de 1475 en el
pueblo de Caprece, de esencia florentino mantuvo sus lazos con Florencia
su arte y cultura. La mayor parte de su madurez la pasó en Roma,
trabajando en los encargos de los sucesivos papas. Su deseo fue ser
enterrado en Florencia en la iglesia de Santa Crose y así fue después de
su fallecimiento.
La Piedad del Vaticano (Pietà), 1498-1500,
Basílica de San Pedro, Roma. El
grupo realizado en posición piramidal con la Virgen como eje vertical y
el cuerpo muerto de Cristo como eje horizontal, recuerda a los grupos
escultóricos esculpidos y pintados al norte de los Alpes,
llamados Vesperbilder, esto es, imágenes de la Virgen, y ligados
a la liturgia del
Viernes Santo. Logra darle al mármol un acabado que produce efectos
traslúcidos y una morbidez cerúlea.
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“Robert Hupka,
un anciano venido de Saturno, emotivo como un quinceañero y abisal como el
vientre de un cetáceo, es el responsable de las más de 3.000 fotos de la
Pietá de Miguel Ángel que fueron tomadas en la Feria Mundial
de Nueva York entre 1964 y 1965” …
"Hay tres personas en este
trabajo: Miguel Ángel; Dios que hizo a Miguel Ángel y le
entregó el alma de artista, y yo". Hupka descubre en los
rostros de la Virgen y Cristo una honda expresión, "Miguel
Ángel estaba próximo a Dios, se le nota. Él no podría haber
hecho nunca esa expresión en los rostros sin una fe profunda. Estas
imágenes son una bendición de Dios, es como si el alma saliera de la
piedra" (para
saber más) |

(Haz click sobre la imagen para
disfrutar de esta maravilla escultórica)
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Siempre me ha emocionado profundamente esta
obra de arte de Miguel Ángel. Su sola presencia me impresiona por su tremenda
belleza. Digo tremenda, porque tanta inmensidad hace temblar el alma. Y ha
querido la vida que conociera en gran medida todo el peso de esta grandeza.
| Mi hijo
mayor murió con 33 años, siendo una muerte anunciada desde su infancia y
día a día. No le daban los médicos más de 15 o 16 años de vida, y por
bendición de Dios, llegó a los 33 años.
Sé perfectamente y hasta el fondo de mi
corazón cada sentir de esa Madre con el Hijo en brazos. Con un Hijo que es
todo Luz, todo Amor y Toda Sabiduría. Pero la Vida está viva y nos cuida a
todos con amorosa vigilancia.
En mi propio caso, si estas
imágenes hubieran llegado años atrás, creo que me hubiera desecho en
llanto. El amor de la Vida ha permitido que me lleguen cuando yo he podido
crecer por dentro, y crecer no significa no emocionarme, sino que, además,
me permite contemplar lo que esta maravillosa obra ofrece desde afuera
hasta dentro.
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Para mí, en primer lugar está el amor y el
dolor inmenso de una madre por su hijo muerto. Un poquito más adentro está la
entrega total de esas vidas a la Voluntad de Dios, con una belleza en ese
estado, tan grande, que no puedo abarcar con palabras, sólo puedo verla y
sentirla con el alma. Descendiendo hacia el corazón, está la siguiente
reflexión: Si Dios es Uno –y para mí lo es-, ¿quién es la Madre, quién es el
Hijo, quién contempla la Vida? ¿Quién vive la Vida?
Llegada a ese punto, sólo el Silencio, la
Gratitud y el Amor pueden estar presentes.
Aisha
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