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Jazz
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EMOCIÓN
La existencia a pesar de las reglas, de las normas y de
las leyes, es básicamente improvisación, en el sentido de que la experiencia
no es más que una recreación libre de las circunstancias y los
condicionamientos por los que va transcurriendo nuestra vida.
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La vida es al fin un pretexto que vivir, en el que caben todas las
interpretaciones, y cuyo personaje principal somos cada uno de nosotros.
¿Cómo hacernos cargo de conferir musicalidad a esta complicada escala
armónica que es el vivir? ¿Cómo crear una armonía que conjugue todas las
disonancias, propias y ajenas?
Somos compositores
capaces de crear la estructura más acorde a nuestro interior…pero
necesitamos saber que somos capaces; y, os digo que somos capaces. Todos.
Existe la libertad creativa, frente a cualquier falta de
libertad; tanto para bien, como para mal…es una cuestión de ACTITUD, y es
también una cuestión de ÁNIMO…es básicamente una cuestión de PENSAMIENTO
POSITIVO. Tus pensamientos son el ritmo de tu realidad: libera, trasmuta y
despréndete de lo negativo, y te aseguro que escucharás una música
especial en ti |
El Jazz, entre otras
cosas, es la expresión máxima de un dolor, de una desesperación, de una pena,
de una angustia o de una cadena invisible…y de cómo la cadencia del
sentimiento atravesando el corazón puede conectarnos hacia una convulsión de
ánimo capaz de romper la obsesión del miedo y de la impotencia y de la
injusticia…
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Quizás no pueda
describir un estado emocional desconsolado, o marcado por la depresión o el
desasosiego…todo aquello que parece intrínsecamente pesimista…sí, quizás no
pueda describirlo; pero sí puedo crear una música que lo llore, que lo cante,
que lo grite o que lo expulse…incluso aunque no entienda lo que digan esos
sonidos ocultos, profundos y misteriosos del alma…pero lo que sí es verdad es
que se produce una catarsis espectacular que deriva en un ESTADO DE CALMA.
Porque hay ritmos que no solo se llevan en la cabeza, sino que están
intensamente arraigados en el corazón; a la espera únicamente de que tú
quieras darles la oportunidad de exteriorizar toda su fuerza sanadora. La
soledad se convierte entonces en una meditación colectiva |

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de reconocimiento
mutuo…y en ese momento, sabes, sientes, reconoces que no estás solo…y que la
vida es un
concierto unánime en el que compartir el interior es algo mucho más importante
que hacerse compañía.
No dejes de amar la incertidumbre, porque estarás
amando la urdimbre más cierta del ser humano.
Fjp.2008 |
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