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Para que pueda surgir lo posible es
preciso intentar una y otra vez lo imposible
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La mayoría de los seres humanos son como las hojas que caen de los
árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se
precipitan al suelo. Otros casi son como estrellas, siguen su camino fijo,
ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta |
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