vida, sino en vuestros
pensamientos. Esforzaos en tener buenos pensamientos para cada uno;
estando siempre dispuestos a olvidar
un defecto aparente de cualquiera, a creer que tiene
otras cualidades que contrapesan su
imperfección. Adoptad una actitud mental largamente
generosa con respecto a la humanidad
y a la vida. Y os daréis cuenta de que las pequeñas
envidias y rencores de la vida
cotidiana serán suplantadas por pensamientos generosos y
optimistas. Vuestra nueva actitud
tendrá como efecto, por así decir, poner el mundo a vuestros
pies