Ahora que estoy lejos me pregunto porqué no me
paré a escuchar el discurrir del agua de tus fuentes, a observar el blanco níveo
de tu Sierra, a empaparme hasta los poros de tu Alhambra sultana y mora, a oler
el perfume a nardo y jazmín que en las noches de primavera se intensifica hasta
la embriaguez, a sentir tus noches de embrujo dentro de mi alma, !cómo te añoro
y te sueño, mi Ganada!
En el ir y venir de la vida, imbuidos en el trabajo, las ocupaciones, el ritmo
intenso en la agenda de cada día, dejamos pasar inadvertidas todos esos pequeños
y a la vez grandes detalles que en realidad son la sal y guinda de nuestra
vida, las que dan color, luz, sabor y regocijo al espíritu. Es después de
haberlos dejado ir cuando nos lamentamos, los añoramos y soñamos.
DISFRUTEMOS
CADA MOMENTO COMO SI FUESE EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO.
Mª Dolores