Enseguida supe que no estaba todo perdido, porque
la belleza descansa a veces en el olvido.
Enseguida comprendí que la mirada del alma sana,
porque suelen ser las faltas solo ausencias de calma.
Enseguida sentí que la vida no es irrecuperable,
porque la paciencia del corazón la vuelve amable.
Enseguida imaginé que cada paso tiene su
universo, porque hay un tacto invisible que acaricia el tiempo.
Porque el amor nunca desaparece por
completo.
Fjp/08