El Misterio de la Vida

 

 

Esta claro que nadie quiere morir.  Cuando hago esta reflexión surge en mí siempre la misma pregunta ¿Qué seremos los seres humanos en el más allá, o donde tengamos que ir? Y solo puedo contestar a esta pregunta desde mi fe. Me imagino que hay en ese sitio miles de luces, como velas, unas grandes, otras medianas, y otras pequeñas. Todas tienen un cometido a seguir, cada una de ellas es uno de nosotros, y sin importar su tamaño, tienen que cumplir una misión, sea la que fuere. Cuando una madre, o un padre ve morir a su hijo, grita ¡Dios porque él y no yo! Lo normal es ver morir a nuestros padres antes que a  nuestros hijos, pero no lo comprenderemos nunca. Ya que el dolor nos aturde y nuestra mente no da crédito a lo que nos ha sucedido. ¿No será mejor pensar que esa persona ya cumplió su cometido y nos dejó lo mejor de ella? Que nos regaló con sus instantes más maravillosos. No somos nada, ni de nadie, ni podremos tener siempre lo que más queremos. Si creemos en  nuestro padre Dios y en que todo está escrito, no hay que temer a la muerte. Con esto quiero decir que gracias a Dios no sabemos cuando vamos a morir, como tampoco sabemos el día en el que nacemos, solo Dios lo sabe. Ahí está el misterio y la realidad de esta vida ya que si lo supiéramos viviríamos un infierno en su espera. Es un paso más en nuestra vida por la cual tenemos que pasar todos. La vida va y viene, cuando uno muere otro nace, y así es, no hay que buscarle mas explicaciones hay que estar preparado, y no vivir la vida como sino nos fuésemos a marchar mañana. Cualquier día es bueno, si tu conciencia y tu alma están en paz contigo mismo.

 

Toñy Carballido.