Cuentos para meditar

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El Mensaje

 

Cuentan que……. un hombre llegó a un jardín cuando las luces del crepúsculo se cubrían de púrpura en el horizonte. En su rostro se podían observar las señales del mal trance que atravesaba desde pocos días atrás. Después de años y años de lucha y esfuerzos, aquel hombre lo  había perdido todo en un giro

caprichoso del destino, y ahora se preguntaba si había  valido la pena tanto empeño como el que había depositado en sus sueños, si la vida tenia algún sentido. 

El hombre ante la belleza del atardecer, en el extremo del jardín  y arropado en la profundidad del paisaje se entregó a sus reflexiones. Y pensando en Dios  se dijo: No se por qué me has hecho esto, ni qué sentido tiene mi vida ahora- susurró con su mirada clavada en el cielo. El silencio de aquel inmenso jardín, con todo su esplendor y grandeza fue su única respuesta a su lamento. Prosiguió diciéndose: si al menos me dieras alguna señal de que me escuchas, algo que me permitiera seguir adelante….

Una tenue brisa de aire le acarició el rostro…. Pero el hombre no comprendió, se levantó y se sumergió entre las frondosas sombras de una encina. Ya iba a salir a un claro lugar donde a adornaban toda clase de flores silvestres y plantas aromáticas  cuando de pronto sintió un golpe en la cabeza, al tiempo que vio caer a sus pies una enorme bellota de encina.

El hombre se detuvo extrañado, frotándose la cabeza  con la mano mientras miraba hacia  las alturas de la bóveda formada por los árboles. Luego miró la bellota que permanecía en el suelo y se agachó a recogerla.- Una semilla…- dijo sorprendido.

Se quedo mirándola durante un largo rato, y luego, poco a poco, comenzó a reír.- La vida continua- murmuró para si.  

En el mismo lugar en donde había caído la bellota excavó con sus dedos un pequeño hoyo y la enterró.

-Tras la soledad y la oscuridad de tu encierro, volverás a la luz convertida en un árbol – dijo en un susurro-. Bendita seas, por que Dios, y mi mujer  desde el cielo… Te han enviado a mí para demostrarme que yo también, desde la oscuridad, puedo  volver a la luz con un sueño más grande y hermoso por cumplir. Ahora se que no estoy solo. Y poniéndose en pie, siguió su camino.  

                                              Toñy Carballido

 

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