Esta semana, con vuestro
permiso, voy a entrar en el terreno de lo personal y voy a compartir con
vosotros una experiencia reciente.
Rondando los cuarenta, es
decir hace bien poco, empecé a correr periódicamente y poco a poco fui
aumentando distancias. Fue Enrique, el “alma mater” de
www.nulladiessinnemeditatione.com el “culpable” de que adquiriese esta
afición.
Inicialmente era solo
para mantenerme un poco en forma, pero empecé a correr carreras
populares, primero 8, luego 10 y ahora estoy en los 21Kms, media
maratón. ¿Que porqué os cuento todo esto? Por que lo que quiero
compartir con vosotros ocurrió el domingo 6 de abril de este año. hace
pocos días, en la media maratón de Madrid.
Este año he corrido
varias medias maratones y siempre me había ido bastante bien, pero en
esta a la que he hecho referencia lo pasé muy mal. Un punto clave de
esta prueba en concreto, es que se le considera como la referencia
para la maratón, de la cual se separa solo tres semanas, la que va a
ser mi primera maratón.
Empecé la carrera y a los
pocos kilómetros comencé con dolores abdominales, lo que se conoce como
flato, que me acompañaron durante 12km, cuando desapareció el dolor, me
encontré agotado y todavía quedaba mucha carrera por delante, lo único que
tenía en la cabeza era abandonar: me pasaba factura el esfuerzo realizado
hasta ese momento y empezaban a dolerme las piernas. ¿Qué hago yo aquí?
¿Por qué no abandono? No puedo más… este era mi pensamiento recurrente
cargado de desánimo, pero de repente, cuando estaba apunto de abandonar,
apareció el globo, un corredor que lleva un globo en el cual va marcado el
tiempo en el que va a completar la carrera (como el de la foto).
Al verlo pasar, me puse
detrás de él, y me concentré en no perderlo, en seguirlo y en mantener su
ritmo…
¡Lo que es la mente! al
concentrarme en el globo, se me olvidaron todos mis pesares y al final
conseguí completar todos los Km. que me faltaban llegando incluso a
recuperar varios minutos.
¿Por qué os cuento todo
esto? Porque esta situación me llevó a una reflexión sobre la vida y de
cómo enfrentarnos a nuestros propios retos personales.
Cuando te crees que ya no
puedes más, siempre hay fuerzas de reserva, los límites de tu resistencia
están todavía lejos, y te sorprendes batiendo tus
propias marcas, tus propios objetivos,
exigiéndote a ti mismo para subir tu nivel de superación, solo tienes que
concentrarte y seguir “tu globo”.
Aquello que te parece
imposible, si lo intentas, si persistes y pones tu empeño en ello, lo
lograrás, incluso lo superarás. El imposible deja de serlo cuando lo alcanzas.
Tu eres quien le pones los límites a lo imposible.
Tu globo puede ser un
proyecto, una ilusión, un deseo, una esperanza, una forma de vivir la vida, la
felicidad, los amigos, tus creencias… Tú decides cual es el tuyo, pero
SÍGUELO!