El hombre como cualquier
otro ser vivo nace, crece, vive y muere.
Este principio tan
consabido no es tan simple como parece. Se complica desde el mismo
momento en el que el hombre es hombre y como tal interactúa en todo su
entorno familiar, social, religioso...dando lugar a transformaciones
positivas o negativas siendo él, el único responsable de sus sueños, de
sus actos y en definitiva de su destino.
Está en su mano crear o
destruir, amar u odiar, ser causa de felicidad o de tristeza, actuar con
justicia o iniquidad , luchar por la paz o hacer la guerra...
Está en tu voluntad y en
la mía hacer como el cóndor de los Andes: cubrir de amor y paz la tierra,
hacerla florecer y dotarla de un nuevo y feliz amanecer.
Mª Dolores
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