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El arcón
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Disfrutando de la
belleza de un bonito arcón antiguo, exactamente el
que aparece en estas fotos, y tras abrir la tapa
para ver su interior, que en este caso estaba vacío,
me hizo pensar en el interior de las personas y en
las sorpresas que nos podemos encontrar al buscar lo
que hay dentro.
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Uno no sabe lo que
hay dentro hasta que no abre el arcón y mira en su
interior, lo mismo ocurre con la gente. ¿Te has
parado a pensar en esa persona a la que saludas
todos los días, o con la que trabajas, o que te
sirve el café, o con la que hablas por teléfono con
frecuencia por diversas razones? ¿Cómo será por
dentro?
Yo si lo he pensado y
lo cierto es que lo habitual es que seamos como ese
arcón cerrado, sin mostrar nuestro interior, y que
nos “quedemos con nosotros mismos”, “con lo que
llevamos dentro” y que nuestras relaciones sean en
su mayoría muy superficiales, en un “yo no abro la
tapa” y “tu no la abras”, no me vaya a complicar la
vida.
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En la sociedad
en la que vivimos que nos impone un ritmo de
vida muy intenso con muy poco libre para uno
mismo, es complicado sacar tiempo para “abrir la
tapa , tanto la nuestra como la de los demás,
pero lo cierto es que se trata de una fuente de
conocimiento y aprendizaje de vida
impresionante.
¿Cuántas veces
ese “cómo estás” no es más que un saludo y no
hay detrás un interés real de saber cómo se
encuentra al que le preguntas? No esperamos
respuesta.
Probablemente
nos estemos perdiendo la mitad de la vida, la
que está dentro del arcón del otro, la que está
fuera de nuestro yo. |
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Ahora que vamos a
entrar en un periodo en el que probablemente
tengamos más tiempo para pasarlo con familiares y
amigos, como son las Navidades, aprovechemos para ir
“abriendo arcones”, podemos empezar por los más
cercanos, y ya verás que tesoros te encuentras, lo
más preciosos, más valiosos y porqué no, los más
agradecidos.
LH Diciembre 08

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