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El
almendro
Ayer por la
mañana salí de casa, como salimos todos
de casa, sin poner mucha atención a lo que nos encontramos por el camino, ya
que iba pensando en lo que iba a hacer y en otras muchas cosas al mismo
tiempo. De repente, al mirar a mi alrededor, descubrí justo en la puerta de mi
casa un precioso almendro lleno de flores blancas. El sol lo bañaba con su luz
creando un magnífico espectáculo de luz y de color. De repente me
descubrí parado, enfrente del almendro, mirando con atención esta maravilla de
la naturaleza y pensando que si no llego a abrir los ojos me lo hubiese
perdido.
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Qué habitual, qué normal
hubiese sido el pasar a su lado sin haber "abierto los ojos" , lo que me
hubiese hecho pasar de largo perdiéndome este regalo floral que estaba al
alcance de mi mano, como comentaba, en la puerta de mi casa.
Este hecho me hizo pensar, ya que la
vida que llevamos, en muchas ocasiones no nos permite pararnos y disfrutar
de lo que esta nos ofrece y poco a poco vamos desperdiciando todas estas
cosas que pasan por nuestro lado y a las que nos prestamos atención,
simplemente por que no somos capaces de verlas ya que nuestros ojos
y nuestra mente están en otro sitio. |
| Vivimos demasiado
deprisa, esa fue mi primera reflexión delante del almendro, y además
estamos a demasiadas cosas al mismo tiempo, lo que hace que al final no
seamos capaces de disfrutar de ninguna.
Una vida plena no es aquella plagada o
saturada de muchas cosas, es aquella en la que se disfruta lo que se
tiene, y se es consciente de ello. Es decir, aquella en la que se reserva
un tiempo específicamente para ello, y no se desperdician estos momentos,
"estos almendros" que están ahí todos los días, pero que no somos capaces
de ver ya que pasamos demasiado deprisa por su lado. |
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Hoy he vuelto a salir de casa y esta vez
conscientemente he dedicado unos minutos a disfrutar del almendro, un disfrute
consciente y voluntario, que me ha producido una curiosa sensación de
bienestar que me ha inspirado para escribir este rincón.
Tras esta sencilla experiencia me he
propuesto que cada vez que salga a la calle ir con la idea de ir descubriendo
en cada esquina todas las ocasiones posibles de admirar, disfrutar, sonreír...
en definitiva vivir.
Feliz semana!
LH Febrero 2011
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