Debes
mudar de ánimo, no de cielo (Séneca)
Puede que no sea una sentencia tan categórica
como manifiesta Séneca. Hay otros contextos que son sin duda determinantes en
toda aseveración, todo lo conceptual está lleno de detalles. Siempre.
Puede que algunas veces, muchas otras veces,
sí sea preciso cambiar de lugar, de circunstancias, de personas o de
cielos…sí, sinceramente creo que a veces puede ser preciso hacerlo para que el
ánimo remonte con mayor facilidad su vuelo.

Puede también, seguro que es así, que si a
pesar de ello nuestro ánimo sigue aferrado a aquello que le encadenaba, que le
obsesionaba, o que le limitaba, entonces no habremos conseguido nada, como
dice Séneca. Bueno, una cosa sí, constatar que de nada sirve cambiar “de
cielos” si el ánimo queda apresado en aquellos otros que dejamos. Así se
cumple la sentencia irremisiblemente.
Puede que no sea una sentencia tan categórica,
porque tanto en un caso como en el otro, habremos aprendido una gran lección
de esta experiencia de los cambios. Esa lección no podría ser otra que dejar
constancia en nuestra consciencia de que las proyecciones de nuestro ánimo
sobre lo que nos rodea o sobre quienes nos rodean…son solo eso, proyecciones
nuestras…
Y que la premisa previa que debe darse para que
se produzca un cambio debe partir de nosotros mismos, de nuestro interior; y
que, por tanto, sabido es que la solución está en nosotros muchas veces, y
otras tantas veces PASA por nosotros.
Se pueden
desterrar muchas cosas de nuestro ánimo, sin duda; pero siempre (y esto es lo
más difícil) quedarán restos de los muchos naufragios que tenemos (Naufragios
pequeños y grandes naufragios). Que esto depende siempre también de cómo cada
uno de nosotros lo proyectemos.
A veces, vivir,
puede convertirse simplemente en la única terapia posible.
A veces, vivir,
es sencillamente la mejor terapia.
FJP Octubre 2010