Aprovecharemos que esta semana se ha
conmemorado el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin y 150 de su
principal obra, "El origen de las especies", que como es bien conocido hace
referencia a la teoría de la evolución y a la selección natural, para que nos
sirva como hilo conductor de la reflexión que nos acompaña a lo largo de estas
líneas.
Líneas que
van a ir evolucionando hasta convertir este
espacio inicialmente en blanco hacia lo que
pretende ser un breve ensayo sobre la
evolución, no sobre la evolución de las
especies, ese papel se lo dejaremos a
Darwin, que para eso lo hemos invitado a
este rincón, sino más bien sobre nuestra
evolución personal.
Si alguien
me pregunta cuál ha sido mi evolución en los
últimos años, instintivamente,
irreflexivamente diría que a parte de tener
más años, ninguna. Pero si esto se le
pregunta a la gente que ha convivido
cercanamente conmigo durante ese tiempo la
respuesta es diferente, es decir que sí
hemos cambiado aunque no seamos conscientes
de ello.
Intencionadamente no he querido utilizar el
concepto de "evolucionado" en lugar de
cambiado, ya que para mí esta
palabra tiene una
connotación muy positiva, evolucionar es cambiar a
mejor, y lo de que se mejora con el tiempo, como el
vino, no es una verdad absoluta en lo que al ser
humano respecta.
Pero no cabe duda, al
menos para mí, que el hombre es bueno por naturaleza
y que realmente vamos evolucionando con el tiempo,
vamos aprendiendo a vivir, a dedicar nuestro tiempo
a lo que realmente merece la pena, dedicamos tiempo
a querer, tenemos ese espíritu de ir mejorando, de
ir por la vida con los ojos abiertos, de no
perdernos a esos ángeles que están a nuestro
alrededor, de grabar en nuestro corazón nuestra
escala de valores, que también evoluciona al mismo
ritmo que lo hacemos nosotros.
Probablemente esta
evolución de la que estoy hablando sea lo que
llamamos madurez. Aunque el concepto de felicidad
absoluta sea una utopía, lo cierto es que a ella
podemos acercarnos desde esta madurez a la que hacía
antes referencia, ya que en esta evolución
aprendemos a encontrarla, se podría decir que en
este largo camino vital, si hemos ido evolucionando,
habremos sido capaces de encontrar esta "felicidad
escondida".
Que esta semana que
empieza a "evolucionar" nos sirva para seguir
aprendiendo a buscar en nuestro día a día esa
"felicidad escondida" a la que en el párrafo
anterior hacía referencia.