Rincón del pintor

 

 

 

 

 

 

 

 



   



 

 

 

 

Las Cuevas de Altamira

Las pinturas de las cuevas de Altamira, cerca de Santander, se descubrieron en 1879. Las cuevas están en permanente oscuridad. Los arqueólogos han descubierto que los artistas pintaban con la ayuda de pequeñas lámparas de piedra llenas de grasa animal o tuétano. Los pigmentos en polvo se restregaban por la pared con las manos o se mezclaban con alguna sustancia aglutinante, como por ejemplo la grasa animal; después se aplicaban con cañas o con pinceles de cerda. Los medios eran simples; sin embargo, el efecto es abrumador, especialmente en el sobrecogedor silencio de la cueva.

Se piensa que estas pinturas tenían gran importancia para la sociedad prehistórica. El bisonte casi parece vibrar con fuerza al mostrar su imponente pecho, su compacta rabada y sus patas cortas y delgadas. Quizás nunca lleguemos a conocer el verdadero significado de la pintura rupestre, pero casi seguro que tuvo una función ritual, incluso mágica. Seguramente el extraordinario naturalismo y la exactitud anatómica del retrato de animales en estas pinturas tienen relación con el propósito que servían. Los artistas también eran cazadores, y sus vidas dependían de los animales cuyas imágenes pintaban en las cuevas. Sin embargo, el naturalismo con que están pintados y dibujados los animales no se aplica al retrato de la figura humana, tal vez por esa misma razón.

  Raramente representan personas, y cuando lo hacen, las formas humanas son las más simples; muchas veces se trata de formas simbólicas.
 
 

Buscando un tema sobre arte que se pudiera incluir en nuestra página, acabé recurriendo a los orígenes. El arte rupestre, que se sepa, es una de las primeras manifestaciones artísticas de la humanidad. Quizá muy básica y primitiva no inspire a grandes meditaciones, pero si uno piensa en los autores anónimos, unos hombres incultos y muy básicos, no deja de sorprender que ya Entre 30.000 y 8.000 años a.d.J.C. existiera en el hombre esa necesidad de expresión. ¿Qué pensarán dentro de 10.000 años de nuestra página? Igual les entra la risa, o se asombran que con “nuestros recursos primitivos” fuéramos capaces de expresarnos como lo hacemos. En cualquier caso, me gusta pensar que no somos tan diferentes de aquellos que nos precedieron hace 32.000 años o dentro de 10.000.

 
Tenemos necesidad de expresar eso que creemos ser más que los animales, una vez satisfechas las necesidades vitales damos rienda suelta al arte, al sentido del humor, a la espiritualidad… Estoy seguro que los artistas que dibujaban con sebo coloreado los bisontes de Altamira sentían gran satisfacción al contemplar su obra, y seguramente les mereció la pena al ver como sus congéneres se estremecían al ver las pinturas a la luz de una lámpara de tuétano. Sirva este rincón para reflexionar sobre lo poco diferentes que somos a los que nos han precedido, a nuestros coetáneos y a nuestros sucesores; pensemos que somos parte de un todo que se llama humanidad y en nuestras posibilidades de mejorarla desde nuestra insignificancia, desde entonces existen hombres libres

  que se atreven a expresar eso que nos diferencia de los animales, el sentimiento de la libertad, de autenticidad, el amorQuizás los artistas de Altamira hubieran podido sobrevivir cazando bisontes sin necesidad de dibujarlos, pero no nos habría llegado su obra hasta nuestros días, ni a los suyos, y lo que es peor, no habrían vibrado con su creación. Cualquiera que sea tu aportación a la humanidad, no dejes de hacerla sólo porque estés agobiad@ con toda "la caza" que tienes pendiente, la humanidad espera tu aportación, y lo más importante es que crezcas como parte suya, tu solo tienes que elegir la forma y tener el valor de dejar un momento de cazar. ¡Feliz semana!

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