"- ¡A otro perro con
ese hueso!- respondió el ventero-.¡Cómo si yo no supiese cuantas son cinco
y adónde me aprieta el zapato! No piense vuestra merced darme papilla, por
que por Dios que no soy nada blando. ¡Bueno es que quiera darme vuestra
merced a entender que todo aquello que esos buenos libros dicen sean
disparates y mentiras, estando impreso con licencia de señores del Consejo
Real, como si ellos fueran gente que habían de dejar imprimir tanta
mentira junta, y tantas batallas y tantos encantamientos que quitan el
juicio".
El ventero, aliado en
esta ocasión con Don Quijote, no puede ser más explícito y rechaza que las
fantasías del Caballero manchego sean solo eso, fantasías producto de una
imaginación calenturienta.