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Quien bien
tiene y mal escoge, por bien que se enoja, no se venga (I,31) |
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Este refrán, mal construido, tal vez a propósito, es copia del
que recogió el marqués de Santillana: "Quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se
enoje", y se refiere a quienes cambian lo seguro por un capricho, a
consecuencia de lo cual no podrán quejarse se las cosas salen torcidas. En
este caso se dice que "el bien es conocido hasta que es perdido", pues es
de sabios reconocer los favores de la buena fortuna, y los daños cuando
esta se malogra.
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