quieres dar
cuenta te los encuentras instalados en tu
corazón y te sientes feliz. Se convierten en
amigos del alma, a los que no hace
falta llamar muy a menudo y cuando lo haces
después de
algún
tiempo, no hay que darles explicaciones y
tienes la sensación de continuar una
conversación de hace cinco minutos.
Son esos
amigos que cuando vas a verlos tienes la
sensación de volver a casa y con los que
puedes ser tú mismo.
En otras
ocasiones la vida nos arrebata algunas de
esas cosas que nos hacían sentir
afortunados. Cuando te arrebata a uno de
estos seres especiales, el dolor te aturde
de tal manera que no
entiendes
nada, te sientes desgarrado por la huella
tan profunda que dejan en tu corazón.