A los que me leen, a
los que no me leen.
A los que sienten, a los insensibles.
A los que tienen perro, a los que no lo tienen.
A los ordenados, a los desordenados.
A los que ríen, a los que lloran.
A los que viven ilusionados, a los que perdieron la ilusión.
A los que están sanos, a los que enfermaron.
A los que me conocen, a los que no.
A los que van al cine, a los que prefieren el sofá.
A los que cuentan chistes, a los que cuentan penas.
A los que viven enamorados, a los que buscan el amor.
A los que sueñan despiertos, a los que necesitan soñar.
A los que viven lejos, a los que están cerca.
A los que viven en familia, a los que viven solos.
A los que trabajan, a los que están en paro.
A los que tienen amigos, a los que los necesitan.
A los casados, a los solteros.
A los que tiene hijos, a los que no los tienen.
A los que les gusta el football, a los que no les gusta.
A los que quieren, a los que odian.
A los que están acompañados, a los que extrañan.
A los que piden la luna, a los que la han conseguido.
A los que visten de colores, a los que visten de negro.
A los que tienen dinero, a los que no lo tienen.
A los que piensan, a los despistados.
A los que preparan un viaje, a los que no quieren viajar.
A los que son afortunados, a los que buscan serlo.
A los que son rebeldes, a los que se resignan.
A los que piensen que me dejo algo atrás, a los que lo vean bien.
Perdonad lo poco profundo del rincón,
pero hay alegrías que están flotando en la superficie, y son tan
alegrías como cualquier otra