Al ser
preguntado, el profesor Dale Carnegie:
“¿Cuál es la lección más
importante que haya usted jamás aprendido?”.
La
respuesta fue :
“Porque con gran diferencia, la lección más vital que yo haya aprendido
jamás, es la importancia de lo que uno piensa”.
Y
agregó,
“Si yo
supiera lo que usted piensa, yo sabría lo que usted es. Son nuestros
pensamientos los que nos hacen lo que somos”.
Marco
Aurelio, el filósofo que gobernó el imperio romano lo dejó escrito en
estas palabras: “Nuestras vidas son las obras
de nuestros pensamientos”. Por eso si tenemos pensamientos
felices, seremos felices. Si tenemos pensamientos desdichados, seremos
desdichados.
Carnegie puso el ejemplo de Napoleón y Helen Keller:
El primero tuvo todo, gloria, poder, riquezas, pero declaró durante
su exilio en Santa Elena: “Jamás he conocido seis días felices en mi
vida”. En cambio Helen Keller, que nació ciega y sordomuda, nos dijo:
“He encontrado que la vida es tan bella…”.
Es nuestra actitud hacia la vida la que marcará nuestro destino. Como
dijo Campoamor: “…nada es verdad ni mentira,
todo es de acuerdo al color, del cristal con que se mira…”