MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C6F5E4.ADBCAD90" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C6F5E4.ADBCAD90 Content-Location: file:///C:/88F7F18E/Bellezainterna-Kwan-Yin.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
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Amados
hermanos, Yo soy KWAN-YIN. ¿Saben ustedes cómo se templa el acero? ¿Saben ustedes de qué manera el herrero forja el acero hasta hacerlo tomar caprichosas formas y convertirlo en una bella pieza de orfebrería?.
¿Saben ustedes cómo es que los diamantes
logran esa belleza impecable que multiplica la luz que les llega y que los
hace parecer como ojo de Dios observando su Creación? ¿Han observado el trabajo de esos mágicos
jardineros de Oriente, que son capaces de transformar un lago de aguas
contaminadas rodeado de maleza, en un bellísimo lugar de
meditación, con lotos, moldeando de manera intrigante las ramas de=
los
árboles, para sosegar al espíritu y pintar de rosa algo que
antes era gris y mustio? ¿En qué se parece ese jardinero a aquel
joyero, o al orfebre que trabaja el metal? En que todos llevan la belleza
interna y utilizan sus manos y su voluntad para poderla hacer visible ante
los ojos del mundo, son espíritus trabajando a través de las
manos, a través de su cuerpo, a lo largo de su vida. El hombre que vive su vida sin aspiraciones, sin volun=
tad,
es un bello durmiente que desperdicia su tiempo acallando la voz del
espíritu, que, desde muy dentro, vive horas de angustia y
agonía. Hace muchos años, todos ustedes, en distintas épocas, en distintos pueblos, pero sin excepción, todos se prometieron a sí mismos, abrazar el camino del conocimiento iniciático todos, en pleno uso de su m&aacut= e;s alta conciencia espiritual, aceptaron las pruebas que a su paso irí= ;an encontrando y juntos decidieron tomar su alforja, llena, únicament= e, con las bendiciones del cielo, portar sus sandalias cuya única protección era la que la voluntad espiritual podía ofrecerl= e, vestir una delgada túnica tejida con cada uno de los sentimientos más puros que su corazón podía albergar, y lanzarse a escalar las más elevadas cumbres de la realización humana. Alforja, sandalias y túnica, es lo único que cada uno lleva= en su camino, pero, ¿qué otra cosa podrían necesitar, qué otro don del cielo podrían esperar para caminar m&aacut= e;s placenteramente un sendero que es de transformación?. Los problemas no son sino pequeños obstá= culos en el camino, ni son permanentes ni son insalvables; sus hermanos, esposo= s o esposas, hijos o hijas, son también parte de aquellos espír= itus que aceptaron iniciar el camino, no piensen de ellos que son inconsciente= s o que ustedes los llevan arrastrando pruebas que no les corresponden, todos forman una santa alianza, y si algunos de momento no recuerdan los compromisos establecidos tiempo atrás, es responsabilidad de usted= es, gradualmente entrenados, hasta llevarlos a la convicción de que en= la vida, la felicidad se conquista con el conocimiento del espíritu. = Que estén sus caras sonrientes por más n=
ublado
que se encuentre el cielo; caminen con pasos firmes siguiendo la luz que =
su
Maestro Interior les envía, y con esa confianza, esa alegrí=
a,
ese deseo de vivir, esa fe inquebrantable que les permite saber que, tard=
e o
temprano, el sol volverá a brillar, contagiará a todos sus
seres queridos y descubrirán la diferencia que existe entre un
discípulo y una persona ordinaria. Dejen pues, que sean sus acciones y no sus palabras la= s que hablen por ustedes, agigántese en las dificultades sabiendo que nu= nca estarán solos, sabiendo que ésta no será sino una lección más en la maravillosa escuela de la vida. = p> Si el cuerpo sufre, que el corazón agradezca; s= i la situación se torna oscura y confusa, que la serena paz del discípulo ilumine con claridad propia la senda que haya de tomar; = que cuando todos tiemblen, ustedes permanezcan firmes como la roca; que cuand= o la tempestad azote, sea como el roble que se mantiene firme protegiendo a las criaturas que bajo sus hojas buscan protección; después de = la tormenta brilla un arco iris y el sol asoma por entre las nubes.
Sepan,
que por encima de todas las nubes, de las más poderosas tormentas,
brillan eternamente el sol de la esperanza; los problemas podrán
aquejar sus cuerpos, pero su espíritu es capaz de elevarse por enc=
ima
de las más altas nubes. Así pues, que cada una de las lágrimas q= ue derraman sean como pequeñas piedras preciosas, que condensen en sabiduría, una vida llena de gloria y renunciación. Con todo mi amor les dejo estas palabras, para que puedan seguir firmemente el camino que hace tiempo decidieron tomar. Mis bendiciones estarán siempre dentro de ustedes. Que así sea.= |